Guía gratuita · Mercado de usadas
La GPU usada bien comprada es la mejor relación precio/rendimiento que existe — y también la compra con más trampas de todo el hardware. Esta guía junta todo lo que hay que verificar: antes de ir, frente a la placa, y al cerrar el trato. Al final, el checklist de 10 verificaciones para no pagar de más ni llevarte un problema.
Sabé exactamente qué vas a buscar: variantes de VRAM (una 3060 de 12 GB no es la de 8), consumo real (¿tu fuente la banca?), y precio de referencia nuevo e internacional. Ojo con los clásicos del mercado: placas viejas renombradas y vendidas como "gamer", y placas falsificadas con BIOS modificada que se presentan como un modelo superior — existen, y en la foto son idénticas.
Hacé: anotá specs oficiales del modelo exacto (núcleos, VRAM, bus, clocks) de la página del fabricante. Las vas a comparar contra GPU-Z en el paso 6.
Señales de alarma: precio demasiado bueno (nadie regala), fotos de catálogo en vez de fotos reales, vendedor sin historial o con varias placas idénticas publicadas (eso suele ser una granja de minería desarmándose), y descripciones vagas tipo "poco uso". La foto real se pide con prueba de vida: un papelito con la fecha y el nombre de usuario al lado de la placa.
Preguntá: ¿por qué la vendés? ¿tenés caja y factura? ¿se usó para minar? ¿aceptás probarla antes de pagar? La reacción a esas cuatro preguntas ya te dice la mitad.
Una placa que minó no está automáticamente arruinada — muchas trabajaron con undervolt estable, que estresa menos que el gaming con picos térmicos. Lo que sí sufre con el uso 24/7: ventiladores (rulemanes gastados), pasta y pads térmicos resecos, y a veces BIOS modificada. El problema no es que haya minado: es que te lo oculten y te la cobren como "poco uso".
Hacé: si sospechás minería, negociá el precio asumiendo cambio de pasta/pads y revisá los ventiladores con especial atención (juego, ruido) en la prueba.
Antes de conectar nada, mirá: tornillos con marcas (¿la abrieron?, no siempre es malo — puede ser repaste — pero preguntá), PCB amarillento o con zonas oscurecidas (calor excesivo), conectores de alimentación derretidos o marrones, pads chorreados, ventiladores con juego excesivo, óxido en el bracket (humedad de depósito) y olor a quemado. Cualquiera de esas señales baja el precio o cancela la compra.
Hacé: revisala con linterna del teléfono, sin apuro. Un vendedor honesto no se incomoda; uno que apura, se delata.
Regla de oro: plata y placa se cruzan después de la prueba, nunca antes. Presencial: pedí que esté armada en una PC funcionando, o llevá vos un equipo. A distancia: solo por plataformas con devolución y mediación real — el "te la mando y me transferís" con un desconocido es la estafa más vieja del rubro. Y las señas por transferencia para "reservarla", también.
Hacé: si es presencial, punto de encuentro con enchufe (casa del vendedor, local conocido). Si es online, plataforma con ventana de reclamo — y usá esa ventana para las pruebas del paso siguiente.
Con la placa conectada, abrí GPU-Z (gratis) y compará contra las specs oficiales que anotaste en el paso 1: nombre del chip, cantidad de VRAM, ancho de bus, clocks. Las placas falsificadas con BIOS trucada suelen delatar acá: dicen un modelo pero el chip, el bus o los shaders no coinciden. Si algo no cierra, se terminó la compra.
Hacé: chequeá también el número de serie contra la página del fabricante — varios (ASUS, Gigabyte, EVGA) permiten verificar modelo y garantía online por serial.
Corré una carga sostenida (3DMark en loop, FurMark con criterio, o un juego exigente) durante 15–20 minutos mínimo y mirá cuatro cosas: temperaturas (core y hotspot — un delta anormal entre ambas delata pads/pasta muertos), clocks estables (que no se desplomen), artefactos visuales (puntos, rayas, texturas rotas = VRAM o chip dañado) y crashes. Escuchá además coil whine y ventiladores.
Hacé: sumá un test específico de VRAM (OCCT o memtest_vulkan) si tenés tiempo — los errores de memoria de video no siempre se ven a simple vista.
Corré un benchmark con puntaje (3DMark Time Spy, Superposition) y comparalo con los resultados públicos del mismo modelo. Si rinde 10–15% abajo de lo esperado, algo pasa: throttling térmico, BIOS tocada, o no es el modelo que dice ser. Es la verificación más objetiva de toda la guía y lleva diez minutos.
Hacé: buscá "[modelo] Time Spy score" antes de ir, y llevá el número de referencia anotado.
Referencia general: una GPU usada sin garantía vale entre el 60 y el 70% de su precio nuevo si el modelo todavía se vende — menos si ya salió la generación siguiente, menos si minó, menos si no tiene caja ni factura. Y sumá los costos ocultos: ¿necesitás una fuente más grande? ¿adaptadores? ¿un repaste? Todo eso es parte del precio real.
Hacé: compará siempre contra el precio de la alternativa NUEVA con garantía en el mismo rango de rendimiento. A veces la diferencia es tan chica que el usado no tiene sentido.
Si compraste con ventana de devolución, usala: jugá y exigí la placa todos los días de esa semana. Si tiene algunos años, presupuestá repaste y cambio de pads — es barato y le devuelve años de vida. Configurá una curva de ventiladores sana y monitoreá temps la primera semana.
Hacé: guardá TODO por escrito: la publicación (capturas), el chat, el comprobante. Si algo aparece después, esa es tu evidencia.
Imprimila o llevala en el teléfono. Si alguna falla, el precio baja o la compra se cae.
Esta guía la escribimos desde BARAM, un taller boutique de computadoras a medida de Buenos Aires. Nosotros armamos exclusivamente con componentes nuevos y garantía oficial — pero sabemos que una GPU usada bien comprada es una gran jugada, y preferimos que la hagas bien. Si vas a comprar una PC armada completa, leé también nuestra guía anti-engaño; si ya la compraste, el checklist de verificación post-compra con su script; y para que tu Windows rinda como corresponde, nuestros scripts de tuning son gratis.