Guía gratuita · Audio profesional

Windows para audio sin dropouts:
la guía completa.

Clicks, pops y cortes en medio de una toma: Windows no viene preparado para audio en tiempo real, pero se lo puede preparar. Esta guía junta todo lo que importa — ASIO, buffers, latencia DPC, USB, energía — y separa lo que funciona de la superstición de foro. Sirve para Ableton, Pro Tools, Reaper, FL, Cubase o el DAW que uses.

El compañero de esta guía: nuestro script gratuito baram-daw-preflight chequea antes de cada sesión el plan de energía, los dispositivos de audio, las controladoras USB y los procesos que más CPU consumen — todo a un informe, sin tocar nada. Correlo antes de grabar y evitá el 80% de las sorpresas.
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Entendé al enemigo: el buffer que se queda sin comida

Un dropout es esto: tu interfaz pide audio cada pocos milisegundos, y si la CPU no llegó a llenar el buffer a tiempo — porque un driver la interrumpió, porque un núcleo estaba dormido, porque el antivirus decidió escanear — se escucha el hueco. Todo lo que sigue en esta guía ataca una sola cosa: que NADA interrumpa ese ciclo. No es magia, es plomería de tiempo real.

La regla: los dropouts casi nunca son "falta de máquina" — son interrupciones. Una PC modesta bien configurada graba mejor que una bestia desconfigurada.

02

ASIO nativo, siempre que exista

El driver ASIO del fabricante de tu interfaz habla directo con el hardware, salteando las capas de audio de Windows. Es LA base: instalá el driver oficial (no el genérico que Windows detecta solo) y elegilo en tu DAW. ¿Interfaz sin ASIO propio o grabando con la placa de sonido integrada? ASIO4ALL o FlexASIO sirven de puente, pero son un parche — la solución real es una interfaz con driver serio.

Chequeá: en tu DAW, que el dispositivo de audio diga el nombre de tu interfaz (ej. "Focusrite USB ASIO"), no "ASIO4ALL" ni "Generic Low Latency".

03

El buffer no es un número fijo: es una palanca

Buffer chico = menos latencia pero más riesgo de dropouts; buffer grande = al revés. El error común es dejarlo fijo. Lo correcto: para grabar con monitoreo, bajalo a 64–128 samples (a 48 kHz, 128 samples ≈ 2,7 ms de ida); para mezclar, subilo a 512–1024 y regalale aire a la CPU para los plugins. Cambiar toma diez segundos y es la optimización más rentable que existe.

Hacé: memorizate dónde se cambia el buffer en tu DAW y convertilo en reflejo: chico para tracking, grande para mezcla.

04

Sample rate coherente en toda la cadena

Si Windows está en 44,1 kHz y tu proyecto en 48, algo va a resamplear en el camino — y eso cuesta CPU y a veces glitches. Alineá: panel de sonido de Windows (Propiedades del dispositivo → Opciones avanzadas), tu interfaz y tu DAW, todos en el mismo sample rate. Y si tu DAW soporta modo exclusivo, dejá que tome control total del dispositivo.

Chequeá: mismo sample rate en Windows, interfaz y proyecto. Un solo número para toda la cadena.

05

Energía: los núcleos dormidos no llenan buffers

Windows ahorra energía durmiendo núcleos y bajando frecuencias — mortal para el tiempo real, porque despertar un núcleo tarda justo los microsegundos que tu buffer no tenía. Para sesiones: plan de energía de alto rendimiento (nuestro script performance-profile lo activa con backup y vuelta atrás), y el asesino silencioso: USB selective suspend, SIEMPRE desactivado — Windows suspende puertos USB "inactivos"… como el de tu interfaz en medio de una pausa de grabación.

Hacé: Opciones de energía → Configuración avanzada → Configuración de USB → Suspensión selectiva: deshabilitada. Este solo ajuste resuelve una cantidad ridícula de "mi interfaz se desconecta sola".

06

DPC: la latencia que no ves y LatencyMon sí

Los drivers de Windows se turnan para usar la CPU en modo privilegiado (DPC). Un driver mal escrito — típicamente WiFi, GPU o chipset — puede colgarse del procesador el tiempo suficiente para vaciarte el buffer, aunque el medidor de CPU diga 30%. La herramienta para cazarlos es LatencyMon (gratis): correla 10 minutos mientras trabajás y te dice exactamente qué driver te está robando el tiempo real.

Los sospechosos de siempre: drivers de red (ndis.sys, WiFi), de video (nvlddmkm.sys) y de energía (ACPI.sys). Si LatencyMon acusa a uno, actualizá ese driver primero — o desactivá ese dispositivo durante sesiones.

07

USB: el puerto importa más de lo que creés

Tu interfaz compite por la controladora USB con todo lo que comparte con ella. Reglas: puerto directo de la motherboard (los traseros), nunca un hub sin alimentación, y lejos de discos externos o capturadoras que saturen la misma controladora. Nuestro DAW preflight lista las controladoras y qué cuelga de cada una.

Si hay clicks inexplicables: probá la interfaz en otro puerto (idealmente de otra controladora) antes de culpar a nada más. Resuelve más casos de los que el orgullo admite.

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Los ladrones de tiempo real

Los clásicos que arruinan tomas: el navegador con 40 pestañas, el antivirus escaneando tu disco de samples en tiempo real, OneDrive/Dropbox sincronizando la carpeta del proyecto MIENTRAS grabás en ella, y las notificaciones. Soluciones concretas: exclusiones del antivirus para las carpetas de samples y proyectos, sincronización de nube en pausa durante sesiones, Focus Assist activado.

Hacé: agregá tus carpetas de audio a las exclusiones del antivirus (Windows Security → Exclusiones) y pausá la nube antes de cada sesión. Dos minutos, cero dropouts por escaneo.

09

WiFi y Bluetooth: los enemigos íntimos

Los drivers de WiFi están entre los peores generadores de DPC del ecosistema Windows, y el Bluetooth suma lo suyo. Para tomas críticas: modo avión (o desactivar WiFi) y listo — si necesitás red, el cable Ethernet no genera estos problemas. Y una regla sin excepciones: nunca monitorees por auriculares Bluetooth — su latencia (decenas a cientos de ms) es inaceptable para grabar, por más "gaming" que diga la caja.

Para la toma importante: modo avión + monitoreo por cable. El WiFi vuelve cuando termina la magia.

10

Medí de verdad: la latencia que sentís vs. la que dice el DAW

El número del DAW suele ser optimista: no incluye los buffers extra del driver ni la conversión AD/DA. La medición honesta es el round-trip: un loopback físico (salida de la interfaz conectada a su entrada) y una utilidad como RTL Utility te dan la latencia real de ida y vuelta. Con eso sabés en qué buffer podés grabar cómodo — con datos, no con fe.

El objetivo realista: round-trip por debajo de ~10 ms para monitorear por software sin incomodidad. Si tu setup no llega, monitoreo directo de la interfaz y listo.

El checklist pre-sesión

Los primeros cuatro se configuran una vez; el resto es ritual de cada sesión (y el DAW preflight chequea varios solo).

  1. Driver ASIO nativo del fabricante instalado y seleccionado en el DAW.
  2. Sample rate idéntico en Windows, interfaz y proyecto.
  3. USB selective suspend deshabilitado.
  4. Exclusiones de antivirus para carpetas de samples y proyectos.
  5. Plan de energía de alto rendimiento activado (performance-profile).
  6. Buffer acorde a la etapa: 64–128 para grabar, 512+ para mezclar.
  7. Interfaz en puerto USB directo, sin hub, sin vecinos ruidosos.
  8. Nube en pausa, navegador cerrado, Focus Assist activado.
  9. Toma crítica = modo avión. Monitoreo siempre por cable.
  10. LatencyMon corrido al menos una vez para conocer a tus drivers.

Esta guía la escribimos desde BARAM, un taller boutique de computadoras a medida de Buenos Aires. Nuestra Serie Cóndor lleva el nombre de un jet de pasajeros diseñado para volar suave y en silencio — y es exactamente eso: una máquina para audio que sale del taller con todo lo de esta guía ya configurado, verificado y documentado en su ficha. Pero la física del tiempo real es la misma en cualquier PC: aplicá esta guía en la tuya y grabá en paz.

Más regalos: el DAW preflight y los demás scripts, y todas las guías de la casa.